La generación dorada de Argentina: de la promesa al Mundial
Durante veinte años, Argentina tuvo la mejor generación de futbolistas de su historia sin poder ganar nada con la selección. La historia de cómo ese mismo grupo, ya veterano, encontró la redención en Qatar 2022.

Entre 2005 y 2021, Argentina perdió cuatro finales consecutivas con la selección mayor: el Mundial de Brasil 2014, la Copa América de Chile 2015, la Copa América Centenario 2016 y la Copa América de Brasil 2021. En ese período, Lionel Messi estuvo a punto de retirarse de la selección en dos oportunidades. La generación más talentosa de la historia argentina parecía condenada a no ganar nada.
El peso de la comparación imposible
Parte del problema era cultural. La generación de Messi, Agüero, Di María, Higuaín y Mascherano era constantemente comparada con la de Maradona y con las generaciones históricas del fútbol argentino. No alcanzaba con llegar a finales: había que ganarlas. Y cada derrota se convertía en una narrativa sobre por qué Messi no era Maradona, por qué no podía "llevar" a Argentina como Maradona lo había hecho en 1986.
Es una comparación que ignora algo fundamental: Maradona en el 86 tenía un equipo construido para servirle. Messi durante años tuvo equipos mal organizados, con técnicos que cambiaban cada dos años y un ambiente interno que alternaba entre la gloria y el caos.
El cambio con Scaloni
Lionel Scaloni llegó a la selección en 2018 como interino después del fracaso en Rusia. Nadie esperaba que se quedara. Lo que hizo fue construir pacientemente algo que sus predecesores no habían logrado: una identidad táctica clara, un grupo con química real y un entorno donde Messi pudiera ser el mejor jugador del equipo sin ser el único responsable del resultado.
La Copa América 2021, ganada en el Maracaná ante Brasil, fue el primer título de Messi con la selección mayor. Fue también el detonador emocional de lo que vendría en Qatar.
Qatar 2022
Argentina llegó al Mundial de Qatar como favorita pero con la fragilidad de siempre. La derrota en el primer partido ante Arabia Saudita parecía repetir el guion de todas las frustraciones anteriores. Lo que siguió fue una de las remontadas más dramáticas de la historia del fútbol: once partidos sin perder, incluyendo tres finales (semifinal, final y final en el tiempo extra).
El partido ante Francia en la final fue quizás el partido más intenso de la historia de los Mundiales. Argentina ganó 3-3, 4-2 en penales. Messi marcó dos goles y fue elegido el mejor jugador del torneo.
La generación dorada finalmente ganó. Tardó veinte años. Pero ganó.
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