Guardiola y el City: ¿el mejor proyecto de la historia del fútbol?
Desde 2016, el Manchester City de Pep Guardiola ha redefinido lo que significa dominar una liga. Seis Premier Leagues, una Champions, el triplete. Un análisis del proyecto más ambicioso del fútbol moderno.

Cuando Pep Guardiola llegó al Manchester City en 2016, el club ya era rico y ya había ganado títulos. Pero no tenía identidad táctica propia. Lo que construyó Guardiola en los años siguientes es posiblemente el proyecto deportivo más ambicioso y exitoso del fútbol moderno: un equipo que no solo gana, sino que redefine constantemente los límites de lo que es posible jugar.
El sistema como filosofía
El fútbol de Guardiola en el City se basa en la posesión, la presión alta y la creación de superioridades numéricas en zonas específicas del campo. Pero lo que lo hace único no es el sistema en sí —muchos equipos intentan jugar así— sino la velocidad y precisión con la que sus jugadores lo ejecutan.
Una característica distintiva del City de Guardiola es la utilización del "falso nueve" o la ausencia de delantero centro clásico. Durante años, el City jugó sin punta de referencia, con los mediocampistas y extremos ocupando espacios en el área. Con la llegada de Erling Haaland en 2022, Guardiola adaptó su sistema sin abandonar sus principios, y el resultado fue devastador: 36 goles en una sola temporada de Premier League.
Los números del dominio
Entre 2017-18 y 2023-24, el City ganó seis Premier Leagues en siete temporadas. Ganó la Champions League en 2023, completando el triplete. Estableció el récord de puntos en la Premier League con 100 en la temporada 2017-18. Marcó más de 100 goles en varias temporadas consecutivas.
Pero más allá de los números, el City cambió el estándar de lo que significa competir en Inglaterra. Obligó al Liverpool de Klopp a alcanzar 97 puntos en una temporada y aun así perder el título. Eso solo pasa cuando el dominador es verdaderamente excepcional.
¿Durará?
Los proyectos de Guardiola siempre terminan. En el Barcelona duró cuatro temporadas, en el Bayern tres, en el City ya lleva ocho. La pregunta no es si terminará, sino qué dejará. En Barcelona dejó el tiki-taka como lenguaje universal. En el City está dejando algo más difícil de nombrar: la demostración de que un equipo puede seguir evolucionando tácticamente durante casi una década sin perder su esencia.
Si eso no es el mejor proyecto de la historia del fútbol, está muy cerca.
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